Bonnie & Clyde o (Un Clásico Incomprensiblemente Comprensible)

Bonnie & Clyde (1967), protagonizada por Faye Dunaway y Warren Beatty, narra la efímera –o no tanto, porque nunca sabes si la historia transcurre en 2 semanas o en 2 años– vida de la banda de Barrow, un grupo de jóvenes delincuentes que se dedica a atracar bancos por Estados Unidos mientras huye de la justicia.

El concepto de "no ha envejecido bien" es algo que nunca me ha terminado de gustar, y a decir verdad, tampoco lo entendía del todo hasta que vi esta película y pensé: "no ha envejecido bien". Pero no saques aún la horca y la antorcha, que necesito explicarme.

La película me resultó errática, veloz y en ocasiones un exceso gratuíto, concretamente ese final en el que todo son cargadores vacíos. Aunque debo admitir que reflexionando e investigando sobre la historia real, entiendo que añade algo crudo a la situación que consigue dejarte falto de reacción.

Es una película cuya narrativa no tiene mucha cohesión. Dentro de un inicio ya acelerado (te conozco, robamos y te ayudo a huir, todo en una misma mañana), del que quizás Bonnie esté a favor, pero no sé cómo es ni sus motivaciones, por lo que me saca de lugar, lo que sigue es una constante de robos, huídas y miembros que se unen porque sí, porque el guion así lo pide.

La banda se hace muy famosa en el país, lo cuál sabemos porque ellos así lo dicen, pero les hemos visto atracar un total de ¿2? sitios. La banda es querida por los ciudadanos, romantizada y considerada una especia de Robbin Hood modernos, lo cual sabemos... también porque lo dicen ellos, pero solo les hemos visto atracar bancos (aunque le vayan robando coches a la gente) y que una vez en un sitio le dijeron a un pobre granjero que guardase su dinero, que ellos solo querían robar el del banco. Tampoco sabemos cuánto tiempo transcurre, cuántos bancos roban, cuánto botín amasan, en cuántos estados les buscan. No digo que necesariamente haya que dar toda esta información, muchas veces casi siempre, menos es más. Pero si quieres que tema por ellos, que les admire, o que les desprecie, un pequeño recuento de algo que me ayude a imaginar la magnitud de sus acciones, no le va a hacer daño a nadie.

Pero esta película fue un bombazo y a día de hoy sigue siendo considerada un clásico. Y lo entiendo, porque me puedo poner en las botas de esa época y entender que esta película rompió con muchas cosas. Fue dura, romantizó la vida criminal pero le dio un final que venía a decir "Esto ha sido muy bonito, pero así es como acaban los ladrones" y lo que me parece genial: creo un protagonista (Clyde), al que quieres dar unos cuantos tortazos, proponiendo otro tipo de protagonista al que no necesariamente tengas que apoyar.

Y es que Clyde, en el fondo, solo está para sí mismo, porque quiere fama, quiere ser un criminal famoso, y es ese frívolo sueño lo único que le va a dar la felicidad, con lo que eso implica (admito que yo no caí en la escena del picnic entre Bonnie y él). Y que si pudiese empezar de cero, volvería a hacerlo todo.

Porque, de nuevo, en el fondo es básico, es cabezota, y es egocéntrico. Y no cambia, no madura, sigue queriendo lo mismo que quiso al inicio de esta historia, muy a pesar de Bonnie. Y por desgracia para él, y sobre todo para ella, es lo que les lleva a acabar como acaban. Porque no todos los personajes tienen que cambiar ni todas las historias tienen que endulzar cosas que no son dulces de por sí.

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