Easy Rider o (Un Mal Viaje por la Hipocresía de la Libertad Estadounidense)
Easy Rider (1969), protagonizada por Peter Fonda y Denis Hopper, narra el viaje de dos motoristas que atraviesan el sur de Estados Unidos, cruzando caminos con personajes que retratan a la perfección la esencia de la cultura norteamericana.
La película al completo se sustenta en la marihuana; marihuana durante la escritura del guion (si es que la hubo), más marihuana durante el rodaje, y "eh, mira, si aún nos da para un par de porros mientras la vamos montando". Lo cuál es sorprendente, porque ya en la propia película los protagonistas no hacen mas que conducir o fumar, a veces incluso ambas a la vez (por lo visto Fonda fumó marihuana de verdad). *Vale, sí, según imdb, ni hubo apenas guion ni lo que fumaban era de mentira, los dos protagonistas se debieron pasar el rodaje borrachos y colocados).
Me parece increíble que Dos en la carretera (1967) (la película sobre la anterior reseña que hice), sea tan solo dos años mayor que Easy Rider. El estilo de ambas es totalmente opuesto en todos los aspectos. Más bien Easy Rider parece el inicio de una nueva etapa en el cine de Hollywood.
Volviendo a la película, es casi más como ver un documental sobre dos amigos de viaje, y es que literalmente los actores fueron improvisando la mayor parte de la cinta a medida que iba transcurriendo, y esa es una sensación constante que se tiene al experimentarla.
En algún punto de la historia aparece el personaje de George Hanson, interpretado por Jack Nicholson. Su intervención es breve y trágica, pero fantástica. Y es George quien, en su última escena, dice lo siguiente:
"No os temen a vosotros. Temen lo que representáis para ellos. Lo que representáis para ellos es la libertad. Pero hablar de ella y practicarla son cosas distintas [...] No pararán de hablar de la libertad del individuo. Pero ven un individuo libre y les asusta."
Pues he aquí el gran tema de la película, y para ser una persona nacida en España en los 90, no me cabe duda que se me escapa gran parte del mensaje que tuvo que suponer esta película en una etapa tan significativa en EEUU como los años 60. Pero una cosa no quita la otra, y no hace falta haber vivido en esa época para entender que la historia representa a la perfección una sociedad hipócrita que predica lo que no es, autoproclamándose la más moderna y progresista mientras critica actos discriminatorios que su propio país fue de los últimos en abolir y que, aún a día de hoy, siguen más que presentes entre sus luchas sociales–ejemBlackLivesMatterejem–.
En definitiva, aunque quizás la forma no sea más atractiva al ojo común, el mensaje merece la pena, y pese a tener un final que te deja completamente en shock (he tenido que volver a ponerlo varias veces mientras procesaba lo que acababa de ver) hay que –como decía una de las críticas que he leído por ahí–, "al menos ver la película una vez en la vida". Y seguramente no haga falta más.
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